viernes, marzo 17

Mi "Relato de leche", a pedido de Mariana

Tengo muy a flor de piel la cuestión de la lactancia. Debe ser porque Santino ya no pide teta como antes, solamente cuando llego del trabajo y para dormir. Pero sigue siendo una maravilla tenerlo así pegadito, mirándome de reojo de a ratos, totalmente "entregado" al placer.
Me encanta acariciarlo, voy viendo como crece, en estos días que está tan inquieto es uno de los pocos momentos que se queda upa. Como él dice "APA". Porque todo es con "A", ayer comió "ABA" (uva).
Me acuerdo que no tenía ni idea como iba resultar esto antes de que él naciera. Pero se prendió enseguida, y nuestra primer noche juntos succionó lo suficiente como para sacarme ampollas. Que se lastimaban, y a mí no me importaba nada. Nunca le dí otra leche que no fuera la mía, de chiquito. Creció fuerte y muy sano: tuvo su primera fiebre después del año cuando le dió la Sexta. Además es super tranquilo, y despierto. Y cariñoso.
Cuando todavía era muy chiquito, me asusté porque me dolían los pechos (parece que es normal pero yo me imaginé una mastitis) y consulté una doctora que dijo: "vos naciste para la lactancia", Vaya predicción!
Después me asusté porque Santino tuvo épocas que pedía teta cada una hora, o sea yo le daba TODO EL TIEMPO, una pediatra me dijo que le de mamadera y ahí consulté a Fundalam por teléfono (gracias a Dios, y resistimos esa crisis también). También fuimos a una reunión de apoyo, que me vino bárbaro para no escuchar las boludeces que todos me decían.
Otro momento clave fue empezar a trabajar y sacarme leche con el Sacaleche de mierda, a veces no sacaba nada y me volvía loca. Todo pasó, más con gloria que con pena. Como va a pasar que un día Santi se desteta y solo quedan los recuerdos y las fotos. Justo ahora que ya no me importa que no me quede bien la ropa ajustada, ni los corpiños de antes...

Acerca del encuentro de mamás blogueras


Este pedacito de un artículo sobre Doulas, viene al caso por lo que dice Turca en su blog. Ale se enojó conmigo porque yo conté en un post que no me gusta separarme de Santino -a la tarde que no trabajo- pero que me he quedado sola a partir de mis elecciones. Ella parece que no (mejor!!) supongo porque tiene más familia, más amigos y también porque hace una vida más convencional.



El apoyo afectivo necesario
«El trabajo de la doula es cada día más necesario en nuestra sociedad, ya que las madres nos encontramos solas, infantilizadas, y a veces sin referentes para sentir que es posible transitar cada día hasta el final», dice Laura Gutman, una psicoterapeuta argentina que colabora en la formación de doulas en España y que creó la Escuela de Capacitación de Crianza, en Buenos Aires.
Gutman alerta de que la pareja moderna, la mamá y el papá con uno o dos bebés, hace aguas por falta de ayuda familiar y social: «Esta familia nuclear, confinada en ciudades, se ha convertido en el peor sistema para criar niños».
También lo expresa Mercedes Serrano, una comadrona de Guadalajara que inició la escuela Nacimiento en armonía, y fue cofundadora de la asociación Nacer en casa: «Las redes familiares, vecinales y de apoyo han desaparecido, a la vez que aparecen nuevos proyectos en nuestras vidas, estudios, trabajo, relaciones, ocio y cultura… La situación de aislamiento, desarraigo y soledad, el mantener a ultranza lo que llamamos «privado», encerradas en nuestro pequeño mundo, nos lo pone todavía más difícil».
En los grupos de lactancia y crianza que dirige desde hace más de quince años ha observado que el apoyo, el «comadreo», es de gran ayuda para las mujeres, «les da alas, las mejora, las hace reír más y mejor, llorar más y mejor». Este despertar lento se refleja también en las parejas que asisten a su grupo en el centro de atención primaria.